Siete cosas que deben cambiar en las oposiciones al cuerpo de maestros

Por SeñoPunk, de Entre Actividades Infantiles.




Este mes he pasado por primera vez por la experiencia de opositar. Es la causa por la que este blog ha permanecido inactivo durante tanto tiempo (aunque sé que parecía que era por alguna entrada polémica :P).
Hoy me gustaría reflexionar sobre esta experiencia y, por qué no (si no puedo evitarlo), analizar todo aquello que creo que debería cambiar. Hablaré, eso sí, del caso concreto de la Comunidad Valenciana por ser el que conozco y el que me toca más de cerca, concretamente de lo que hemos vivido en los tribunales de Educación Infantil, pero imagino que en muchos casos los compañeros de otras Comunidades Autónomas se sentirán identificados.

1) LAS PLAZAS.

Este año ha habido un aumento en la tasa de reposición de docentes, de manera que en lugar de reponer únicamente un 10% de los maestros que se jubilan (¿estamos locos?), se ha subido al 50%, que, aunque siga siendo insuficiente, al menos no es tan sangrante. La anterior tasa formaba parte de una medida excepcional por la crisis, y es lógico que vaya aumentando. Por supuesto, con la cercanía de las elecciones, por qué no decirlo… Esto significa que cada año hay menos maestros con plaza, ¿y qué se hace con las plazas de jubilados que no se ofertan como nueva plaza? Pues ahí vemos la eliminación de unidades, los aumentos de ratio y, por supuesto, más interinos que tienen que seguir siendo interinos durante unos años más (porque todo el mundo sabe que se hace un esfuerzo titánico por parte del gobierno para promocionar el trabajo estable, en fin…).
Esto, junto al hecho de que en 2014 no se convocara el proceso selectivo, ha hecho que muchísimos más maestros de los habituales se hayan presentado este año, porque se esperaba una subida bestial de las plazas. Finalmente, de las 655 plazas de nuevo ingreso, 419 son para maestros, el 40% de las cuales se van a destinar a los especialistas de inglés. Ojo, creo que es una medida como mínimo algo coherente con el proyecto de trilingüismo que se ha impulsado desde la Generalitat (hasta ahora del PP), porque es evidente que no se dispone de suficientes maestros preparados para llevarlo a cabo (aunque con ese aumento tampoco, no nos engañemos). Pero eso deja a las demás especialidades en una situación precaria de nuevo. De todo lo que se esperaba, al final sólo hay 55 plazas de Educación Infantil. Reinaba el pesimismo incluso entre los interinos, y con bastante razón.

2) LA SUBJETIVIDAD

El primer examen consiste en escribir “todo lo que sepas” (o lo que tengas preparado para poder escribir en 2 horas) sobre uno de los dos temas que salgan por azar (además del índice, la introducción, la conclusión, la bibliografía y la legislación). El segundo examen consiste en dar respuesta a un caso práctico, a veces con ciertas preguntas incluidas.
¿Y cómo se corrige? Pues te convocan otro día para leer lo que has escrito. Los miembros del tribunal que te evalúa deben escuchar tu lectura de unos 15-20 minutos en el primer examen y más larga en el caso del segundo, al tiempo que toman notas según los criterios de evaluación que utilicen. Ha mencionado tal cosa, ha dicho tal otra, pero no he escuchado nada sobre esto y aquello. Lo malo es que están escuchando un tema tras otro desde las 8 de la mañana hasta muy tarde. Ya mediréis el nivel de atención que se puede tener a las 9 de la noche, sobre todo en comparación con las primeras lecturas. El estado mental del evaluador importa, por lo que se debe procurar que sea parecido para todos los exámenes que corrige.
Habla, cariño, habla, que yo te escucho atentamente…
Además, si te escribo un tema pero no te menciono algo que tú esperas que diga, no quiere decir que no lo sepa, puede que simplemente le haya dado más importancia a otras cosas, o no me haya dado tiempo a escribir todo lo que quería. Son temas extensos, con títulos de 3 líneas. Dos horas en el caso de Educación Infantil puede parecer más que suficiente para este examen, pero en realidad se trata de un tiempo muy limitado.
Bob Esponja nos entiende…
Que conste que no critico a los miembros de los tribunales, que bastante trabajo hacen, pero… ¿no sería mucho más justo y equitativo si se realizara un examen tipo test? Sé que muchos no estarán de acuerdo porque da un poco de miedo por lo duro que se puede llegar a ser en un examen así, pero así no habría subjetividad intertribunal (es decir, no habría tribunales más benévolos que otros), ni siquiera intratribunal, y se comprobaría si realmente los opositores se saben la teoría. Porque desde mi punto de vista, los profesionales de la educación no tienen por qué saberse los objetivos y los contenidos que salen en los decretos de memoria, sino más bien reconocerlos y saber usarlos; de la misma manera que no tienen por qué acordarse de todos los principios metodológicos del mundo mundial, ni siquiera sólo aquellos en los que se basa el sistema actual, sino más bien identificarlos e integrarlos de manera natural en su práctica docente. Son sólo dos ejemplos que ilustran lo innecesario de un examen como el teórico en este tipo de oposición, al menos del modo en el que se hace.
¡Así podríamos divertirnos si no nos sabemos la teoría!

3) LA HIPOCRESÍA

La hipocresía se hace patente cuando estás escupiendo de memoria un tema en el que debes mencionar, entre otras cosas, el rechazo por el aprendizaje memorístico de las corrientes psicopedagógicas en las que se basan las últimas reformas educativas.
También cuando se hace mucho hincapié en las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (tanto para la programación, como para el examen del supuesto práctico, como para el examen teórico, que por cierto cuenta con un tema entero sobre las TIC), y sin embargo no se cuelgan los resultados (ni los criterios de evaluación, ni nada) en internet, sino que tienes que volver otro día para ver tu nota en la puerta del aula donde has hecho el examen, como si nos sobrara el tiempo en esos momentos, y como si todos viviéramos justo al lado del lugar de examen.
Y seguro que hay más ejemplos.

4) LA OPACIDAD

Aquí también encontramos bastante hipocresía, porque debemos tener muy interiorizado que la evaluación debe ser formativa, es decir, que debe servir para realizar propuestas de mejora, para saber si lo que hacemos funciona o no y tomar decisiones al respecto. Pero de tu examen sólo sabes la nota, nadie te va a decir por qué te han aprobado o suspendido, o por qué has sacado más o menos nota de la que esperabas, de manera que es difícil mejorar puesto que no recibes ningún tipo de feed-back.
Vamos un poco a ciegas…
Y se podría decir que se publican los criterios de evaluación, puesto que así está estipulado en la convocatoria. Pero se hace el día anterior al examen, con lo cual no es muy viable modificar todo lo que has estudiado hasta el momento, además de que se publican en las puertas de los tribunales. Sí, parecen tablones de anuncios sobreexplotados, y normalmente el día anterior al examen lo último que te viene bien es hacerte unos cuantos kilómetros para ir a ver los criterios de evaluación. Además, se trata de unos criterios muy generales, nada que ver con los que tienen los tribunales, que parece que son alto secreto, puesto que no se publican ni siquiera después del examen.
¿Cómo no va a haber rumores de enchufismo y cosas peores?

5) LA PRETENSIÓN DE MEDIR TU VALÍA COMO DOCENTE

Siempre se dice que en la segunda parte de la prueba, es decir, en la defensa de la programación didáctica que has preparado para un curso escolar, es donde se mide tu valía como docente. Se debe realizar una exposición oral delante del tribunal con dos partes: tu programación en general y una de las 3 Unidades Didácticas de tu propia programación que te toquen por azar, con todos sus elementos. Se tiene muy en cuenta cómo hablas en público, cómo te desenvuelves en el aula, y cosas así.
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Me gustaría que alguien me contara qué tiene que ver con ser maestro de un grupo de (con suerte) 25 alumnos de 3 – 6 años. Ni tienes que hablar de la misma manera, ni, por supuesto, tienes que dar una clase magistral. Puedes ser el fucking crack haciendo exposiciones orales pero un completo paquete en el aula de Infantil, y viceversa. Así que si no tienen otra forma de valorar la programación didáctica, al menos que no se diga que así se comprueba si somos buenos maestros o no. A algunos nos ofende un tanto…

6) LA INFRAESTRUCTURA

Las oposiciones a maestros de la Comunidad Valenciana, al menos de la especialidad de Educación Infantil, se realizan en el complejo educativo de Cheste. Se trata de un gran complejo educativo construido en este municipio hace 46 años. Se encuentra a unos 30 Km de la ciudad de Valencia, y el transporte público es bastante deficiente hasta allí, así que casi todos los opositores vamos en coche, con la huella ecológica que esto supone, y con el riesgo de atascos que te dejen fuera del proceso selectivo, algo que, por cierto, estuvo a punto de sucederme en el primer examen. 2 horas y cuarto desde Valencia hasta mi tribunal, ¡ole! El relato daría para una entrada a parte xD Pero, ahora en serio, ¿si no hubiera habido miembros de tribunales en ese atasco habrían pospuesto una hora el comienzo del examen como hicieron?
Venga, chicos, ¡todos a opositar!
Además, para el primer examen estábamos convocados a las 10, pero para defensa de la programación nos citaron a las 7:30, así que os podéis imaginar a qué horas tendrían que levantarse quienes viviesen lejos de aquello, sobre todo teniendo en cuenta que ya se había formado atasco el primer día.
Por otra parte, son aulas de instituto del año de la picor, ¡y con tarima para dar clases magistrales! (véase punto 3 xD) Por supuesto, cero aires acondicionados, así que 4 horas de examen sudando la gota gorda. Pero lo peor no es eso, porque resulta que el complejo educativo se encuentra justo al lado del Circuito de la Comunidad Valenciana Ricardo Tormo, así que no sólo sudábamos como cerditos sino que además se escuchaba un bonito hilo musical de motores. Mi edificio estaba, además, justo en el lado del circuito. Las condiciones ideales para hacer exámenes para una oposición, ejem, ejem.
Menos mal que no se les ha ocurrido convocarnos el mismo día que un Gran Premio de MotoGP… xD
¿No hay un lugar mejor donde hacerlo? Seguro que las aulas de la Universidad de Valencia y de la Universidad Politécnica de Valencia estaban vacías en ese momento. No tienen un circuito de motos al lado, el transporte público es inmejorable desde cualquier rincón de la provincia (al menos comparado con el de Cheste), y seguro que hay aire acondicionado.
Parece que nos quieren castigar…

7) LA ORGANIZACIÓN

Y por si fuera poco, la organización es pésima. Estar allí a las 7:30 para que te toque leer tu examen a las 9 de la noche no es demasiado lógico. Y si es para defender tu programación, seguramente estés bastante nervioso y la espera puede ser desesperante. No creo que sean las mejores condiciones para brillar… Y podríais responder que con tantas horas por delante podríamos presentarnos cuando pasen lista, irnos a hacer otras cosas, y volver a la hora que nos toque, pero claro, no sólo hay que tener en cuenta que puede haber gente que renuncie, sino que además el complejo educativo se encuentra en medio de la nada, por lo que, como mucho, puedes ir a la cafetería… Y si no vives en el propio municipio de Cheste o alrededores, tardas demasiado en ir i volver como para que valga la pena irte en coche.
¿Tanto cuesta citar a cada persona a una hora concreta? ¿Ni siquiera por pequeños grupos?
Todo esto suponiendo que no hay enchufismos, plazas con nombre o filtraciones, ni órdenes de aprobar sólo a cierto número de opositores como se rumorea, porque no se puede demostrar. Pero la opacidad de la que hablaba en el punto 4 hace que tampoco se pueda demostrar que no son ciertos, y eso hoy en día me parece imperdonable.
Eso sí, he de aclarar que, aunque he visto muchísimas quejas por las notas obtenidas, las mías no me han supuesto ninguna sorpresa. Puede que, en parte y sólo en parte, a veces nos cueste hacernos una idea clara de cómo nos ha salido un examen. ¡Es muy humano!
En general me parece un procedimiento que quizá diera la talla hace unos lustros, pero que hoy en día carece de sentido. No parece que desde la administración se tenga consciencia de que nos estamos jugando nuestro futuro (los interinos más que yo), pero tampoco de que se trata de la selección de los maestros de las nuevas generaciones. Una pena.
– ¿En qué siglo estamos?
– En el XXI, pero así es como lo hemos hecho siempre…

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