El 68% de los niños superdotados fracasa o deja los estudios

Nos ha llegado este artículo del que nos gustaría aclarar determinadas cuestiones pese a que no sea de reciente publicación, sobre todo porque siguen teniendo plena vigencia en la actualidad: 


En el artículo se expone la situación, o más bien las consecuencias, de una realidad poco conocida: ser un niño de altas capacidades que fracasa en los estudios. Pero no se ahonda en las causas, quedándose en algo genérico al hablar de la demora en la identificación por parte de los colegios y en la aplicación de adaptaciones curriculares. La realidad es que muchos colegios disuaden a los padres y/o se niegan a pasar los test de capacitación incluso teniendo los padres resultados privados positivos de AACC. Cuando se realiza la adaptación curricular, en muchos casos ésta se limita a poner más deberes sobre lo mismo, sin subir el nivel, y no suele darse el avance de curso. Los motivos para no avanzar de curso que los colegios suelen aducir son problemas de socialización con niños más mayores. Pero precisamente la disincronía entre la edad y la madurez del niño se produce normalmente también en el terreno emocional y social, de forma que no sólo su capacidad académica está preparada para un avance de uno o varios cursos, sino también su madurez social. Es más, un avance de curso supone muchas veces que el alumno de AACC encuentre por fin a sus pares a nivel social  tras un pequeño periodo de adaptación, quedando atrás ese sentimiento de incomprensión o soledad al sentirse diferente a sus compañeros de edad cronológica.
Queda mucho aún para lograr que todos los colegios apliquen la Ley:

Artículo 2 de la LOE. Fines.

1. El sistema educativo español se orientará a la consecución de los siguientes fines:

a) El pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los alumnos.


El 68% de los niños superdotados fracasa o deja los estudios.
«Me aburro…» es la frase más repetida por Miguel, de 10 años,
con inquietudes sobre astronomía y zoología,
y un cociente intelectual de 130.EFE

Los desajustes afectivos que padece Miguel son habituales y un ejemplo de lo que ocurre  por permanecer en un curso que le pertenece por edad cronológica por miedo a avanzarlo y que sufra un desajuste emocional. Normalmente los niños de AACC son un todo que avanza por delante de su edad en muchos aspectos. Diagnosticar en cuáles es básico para ofrecerles el horizonte que necesitan para crecer. Es cuando el colegio supone un techo que constriñe el desarrollo del niño cuando surgen esos problemas que comenta la madre de Miguel. La ansiedad cognitiva y los desajustes afectivos son consecuencia directa de no atender las necesidades educativas de estos niños. Cuando los niños de AACC reciben una atención personal e individualizada, por ejemplo, en el caso de los homeschoolers, estos problemas no se presentan. Por eso es de vital importancia que si acuden al colegio reciban en él la suficiente atención individualizada para que el artículo de la LOE vea cumplido su objetivo. Los recortes en materia educativa, las ratios profesor/alumnos excesivas o la presencia de docentes carentes de información específica sobre las necesidades educativas de los niños de AACC hacen imposible tanto el pleno desarrollo de sus capacidades como el cumplimiento de la ley, además de ser las causas de las habituales patologías que sufren a causa de no ver atendidas sus necesidades educativas y no obtener de forma reiterada la comprensión que necesitan.

Algo que suele ocurrir con frecuencia en estos niños es que la forma de  recibir el contenido académico y el nivel excesivamente bajo del mismo, bien por el contenido en sí o bien por el ritmo al que se ofrece, hacen que su mente tienda a la dispersión en clase. Es casi imposible mantener la atención o la persistencia en las tareas cuando estas ya se saben de largo y la inteligencia del niño tiene sed de más nivel o de adquirir conocimientos nuevos a mayor velocidad. Es este mecanismo el que provoca tanto esa parte del TDAH que se llama déficit de atención como la “ansiedad cognitiva”*, siendo el realidad el primero parte de la segunda. Lo grave de este mecanismo es que, si se mantiene en el tiempo (durante los 10 años de escolarización obligatoria, por ejemplo), acaba siendo la tónica en ese individuo, de forma que muchos adultos de altas capacidades acaban siendo personas completamente dispersas y perdidas.

(*Ansiedad cognitiva: conjunto de preocupaciones negativas sobre el rendimiento, incapacidad de concentración y continuas interrupciones de la atención)

El caso de Miguel también es ejemplo de esta idea de entorpecimiento de todo el proceso de diagnóstico y satisfacción de las necesidades educativas especiales por parte de los colegios y los poderes públicos en materia educativa. Por un lado, en su colegio no consideraban, sin duda por falta de la suficiente información sobre AACC, que el niño tuviese que recibir atención específica, considerando como un impedimento para recibirla (falta de persistencia en las tareas) lo que en realidad es una consecuencia de no recibir la atención específica que necesita. Por otro, la Consejería de Educación, haciendo también manifiesta su falta de información sobre AACC, recurre no sólo la decisión de la juez reconociendo su derecho a medidas educativas especiales, sino también alegando que el EOEP (Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica) tiene competencia exclusiva en materia de evaluación y diagnóstico. La falta de voluntad para cumplir el artículo 2 de la LOE es evidente, pues ante un niño que ya ha sido evaluado por varios psicólogos como de alta capacidad intelectual, no cabe la más mínima duda de que se requieren medidas especiales cuando también los diferentes diagnósticos coinciden en que el niño está sufriendo hasta el punto de requerir tratamiento. Y desgraciadamente el ejemplo de Miguel abunda en nuestro país.

Pero en realidad, lo que ocurre es que para satisfacer sus necesidades educativas, hay que atender a la cualidad de éstas y no a la cantidad, pues como muy bien dice la profesora y creadora del programa de formación e innovación científica, Marta Eugenia Rodríguez de la Torre, “Aprenden de manera distinta, hay que provocar que piensen y resuelvan.”. Y es que los niños de AACC no son más, sino diferentes, no es simplemente una cuestión de mayor cantidad de inteligencia, sino que se amplia a una forma de pensamiento diferente, que muchas veces se extiende a otras cuestiones (audición diferente, percepción de la realidad de forma diferente, etc.). Este punto ha sido excelentemente recogido por la psicóloga clínica Jeanne Siaud-Facchin en su pequeño libro “El niño superdotado. Para ayudarle a crecer y a seguir adelante. Ed.Odile Jacob, 2002”Aquí, la psicóloga Mirian Bistocco explica brevemente la duda o confusión que existe al respecto y al final enlaza al post en el se recoge el contenido del libro.

Finalmente, aún estando de acuerdo con la presidenta de AEST en que la edad mental de estos niños está muy por encima de su edad cronológica, no compartimos la visión pesimista que expone a continuación. Los niños de AACC pueden entenderse perfectamente con niños de cualquier edad pese a que no tengan los mismos intereses o normas, siempre que estén siendo atendidas sus necesidades educativas. Precisamente esa atención es la que les procura una comprensión de su entorno, comprensión y atención que atenúa y evita las patologías que la presidenta menciona, procurando un pleno y equilibrado desarrollo de sus potencialidades y personalidad.

6 opiniones en “El 68% de los niños superdotados fracasa o deja los estudios”

  1. Durante la lectura de esta entrada debo haber suspirado como unas cinco veces, que no son pocas…

    Ya comenté alguna vez, en el poco tiempo que os llevo siguiendo, que una de las mayores razones por las que me "metí" en esto del homeschooling fue porque mis niñas (¡les faltan sólo dos semanas para nacer!) tienen altas probabilidades de que salgan a sus papás en muchos aspectos… y uno de ellos es la sobredotación (prefiero esa palabra). Y es que los genes no son determinantes, pero sí importantes estadísticamente.

    Ojo, veo el homeschooling como una opción para todos los niños en general (todos tenemos necesidades educativas especiales), siempre que sus padres tengan tiempo y ganas y que haya voluntad por todas las partes. Pero en el caso de los niños de altas capacidades ya no es que lo vea como una opción más, sino como la más aconsejable. Sobre todo cuando las instituciones fallan de esa forma a la hora de aplicar una Ley que ellas mismas redactaron. Y es que todas las leyes parecen tan maravillosas y justas cuando se promulgan, ¿verdad? Uno se las lee una detrás de otra, y nos da la sensación de vivir en la casa de chocolate, en la calle de la piruleta, en la ciudad de las gominolas, capital de un país con forma de tarta. Es todo tan dulce cuando se hincha uno a leer toda esa teoría legal… Ojalá se aplicaran después. 😛

    Amargura más bien es lo que se me viene a la boca. Eso es lo que sentí yo durante los más de diez años que asistí al colegio. No voy a relatar todo lo que viví (y dejé de vivir) allí porque sería caer en la redundancia con el artículo enlazado, pero baste decir como "anécdota" especial que, cuando me mandaron a la psicóloga del colegio para ver qué me pasaba, ésta me mandó a otro de la Comunidad de Madrid porque no pudo averiguarlo. Y este último dictaminó tras dos meses de psicoanálisis (atención a la frase…) que "estaba triste"… O_O Aha… ¿Y…? Que yo sepa eso es un efecto, no una causa. 😛 Y bueno, para no aburriros diré que diez años después dejé los estudios… Y otros diez años más tarde averigüé que era sobredotado. 😛

    Esa dispersión en la edad adulta de la que habláis es totalmente cierta. No os podéis imaginar la cantidad de cosas que se me vienen a la cabeza que podría hacer a lo largo de la semana. Pero lo curioso es que, aun cuando encuentro la motivación para hacerlas, no disfruto realmente haciéndolas porque el resultado ha de ser TAN perfecto que, en vez de disfrutar con la experimentación, me frustro cuando cometo un pequeño error. ¡¡¡Aun cuando sea la primera vez que lo estoy haciendo!!! De locos, vaya… y supongo que por eso he dejado tantas veces las cosas a medio hacer. Porque no eran perfectas. Es como sufrir un TOC pero con una cosa diferente cada vez.

    Mmm, igual estoy exagerando un poco. Leyéndome cualquier diría que soy un neurótico de manual en plan Woody Allen… ^_^

    Bueno, el caso es que mi niñez y mi juventud fueron un desastre. Afortunadamente ahora me siento bastante bien (más sabio), a pesar de la dispersión y de esa sensación de saber que puedo hacer muchas cosas pero no encontrar el deseo de hacerlas. Ahora, lo que más me importa son mis niñas, su felicidad y su educación, y sé que en ese cometido no puede existir la duda o la distracción.

    Si mi mala experiencia, y la de mi chica, han servido para que a ellas no les pase lo mismo, entonces doy por bueno ese pasado.

  2. Precisamente, Abelius, el perfeccionismo es otra característica común de los AACC, también con su lado oscuro: el efecto inhibidor del miedo al fracaso. Pero no habría que perder de vista que eso es consecuencia de que en la sociedad sólo se premie el éxito, el fin, la consecución perfecta. No se premia el proceso de aprender, las intentonas, los descubrimientos parciales o que sirven de puente para otros más espectaculares, como de hecho sucede en la historia de los grandes descubrimientos y logros de la humanidad.

    Una sociedad que sólo valora los resultados, transforma el perfeccionismo de los AACC en una amarga experiencia vital llena de ideas autofrustradas. La solución pasa por fomentar y disfrutar con los procesos, con el hecho de vivir, aprender y experimentar, y el resto viene inevitablemente por añadidura. Tal vez valdría la pena reunir información sobre el perfeccionismo y sus consecuencias en las AACC en un próximo post.

  3. Hace poco leí que en Stanford, la prestigiosísima universidad americana, lo que se valora precisamente es el proceso, el desarrollar las ideas sin importar el fracaso. El intentarlo, en definitiva. No hay idea extravagante, no hay proyecto inadecuado, no hay trabas a la hora de presentar ideas imposibles, el fracaso no se toma como tal sino como una etapa más en el desarrollo de la idea.
    Con razón es "cuna" de grandes personajes.

    Cuando mis hijos se enfadan hasta lo imposible porque no les salen las cosas a la primera yo siempre les digo que nadie nace sabiendo, y a los adultos cuando dicen "no se puede" yo les digo "vamos a intentarlo", así en mi trabajo he hecho cosas "imposibles" que no lo eran tanto…

    Gracias por compartir la información tan claramente, es de gran ayuda.
    Un saludo
    Camino

  4. Hola Afrodita,

    Me alegro de que te gustara. Ha llovido tanto desde entonces… Ahora mis nenas tienen nueves meses! 😀

    A fecha de hoy me siento un poco más centrado y con una perspectiva del tiempo bastante distinta a la que tenía por entonces. Sin ir más lejos, hace unos meses me apunté a la famosa Open University y no me está yendo mal! 🙂 Lo gracioso es que la encontré gracias a un artículo sobre libertad educativa.

    Como ya decía por entonces, voy a tener mucho cuidado para que mis hijas no se vean afectadas por esta forma de ver los intentos como fracasos que tenemos en la cultura occidental (muy bien visto P.L.E.) porqué, ¿qué es perfecto en este mundo…?

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