Homeschooling empieza por “home”, por Esther Quiles

A menudo escucho o leo comentarios de familias con hijos muy pequeños que dicen que hacen homeschooling. Se esfuerzan en buscar materiales, crear rutinas escolares, comenzar con los rudimentos de lectura de un modo sistemático y se queman antes de que  sus hijos ni siquiera  tengan edad de todo eso.

La sociedad nos empuja a llevar a nuestros hijos a la escuela cada vez antes, pero eso no es lo natural ni lo adecuado, son exigencias de una sociedad donde los niños molestan y necesitamos tenerlos recluidos en algún lado. Luego salen los psicólogos y dicen “bla, bla bla, que es muy bueno para su desarrollo asociarse con otros niños desde temprana edad” y todo ese rollo que no me creo en absoluto. Pero la sociedad tal y como está montada necesita fundamentos que la justifiquen y que la ayuden a seguir en esa onda, eso sí, con la conciencia limpia.
Cuando decidimos no llevar a nuestros niños a guarderías ni al cole, pero copiamos  su modelo y lo trasladamos a nuestras casas, estamos fallando. De esta manera, además de estresarse los niños, también nos estresamos nosotras y el caos  puede estar a la vuelta de la esquina.
¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué no dejarlos que se desarrollen con naturalidad, jugando, descubriendo, preguntando, imitándonos, que es como los niños aprenden en sus primeros años? ¿Por qué hacerlo todo tan artificial?
Decidí dejarme llevar por mi instinto de madre con mi hijo pequeño  y sin tener prisa de nada, dejar que él mismo, su curiosidad natural, la evolución de sus destrezas… fueran mi guía  en  su educación. Decidí no forzar nada, sino, al contrario estimular su mente a través de las actividades diarias, lectura en voz alta, involucrarlo en mis rutinas, dejarlo jugar, contestar sus preguntas… disfrutar con él.
Sergi ya tiene 10 años, es un ávido lector (aunque empezó a leer con seis), toca el piano (lo llevé a clases, porque me lo pidió él mismo), le gusta la Historia, los coches, la naturaleza y sobre todo  es un niño feliz, sonriente, que disfruta de todo lo que hace.
He comprobado que cuando sus mentes están preparadas lo absorben  todo muy rápido, por lo que no es necesario correr tanto… puede que el resultado de esa prisa sea nefasto y pronto nos encontremos con un niño que se niega a leer y  a seguir las rutinas escolares y con madres atacadas  que se sienten que han fracasado. ¡Y qué duro es fracasar cuando haces algo diferente a lo que hace todo el mundo…!

Relájate, juega con tu hijo, léele cada mañana, enséñale a ver  y apreciar la naturaleza  en sus detalles, sonidos, aromas… déjale experimentar con la tierra, que sus manos aprendan a ser útiles y hábiles al ayudarte e tus tareas (aunque te cueste el doble hacerlas), contesta cada una de sus preguntas justo en ese momento… y si no sabes la respuesta  deja todo lo que estás haciendo y búscala con él.

Es algo tan sencillo y tan satisfactorio como eso.

“A los niñitos  se los debiera dejar tan libres como los corderitos para correr al raso, ser libres y felices; y debiera proporcionárseles las oportunidades más favorables para poner los cimientos de una constitución sana” ( E. White, La Educación Cristiana, pág 12).

Esther Quiles es madre de dos niños educados en casa y asesora educativa de Clonlara School España

3 opiniones en “Homeschooling empieza por “home”, por Esther Quiles”

  1. Tu testimonio es realmente muy bueno, algo que debería ser compartido e impartido con muchos padres que llevan a sus hijos a la escuela desde muy temprana edad, para que no den molestias en casa. Realmente se trata de dejar crecer a los pequeños y no obligarlos a hacer actividades si no las desean, pues tarde o temprano las abandonarán.

    Saludos!

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