Intensidad emocional en los niños superdotados

Muchas familias conocen la implicación tan directa que tienen las emociones en el aprendizaje, afectando a la proporción de lo que el alumno incorpora a sus conocimientos: “Si un alumno tiene problemas emocionales, sólo es capaz de retener un 20 por ciento de la clase. El 80 por ciento restante no lo incorpora, o sea que ni siquiera vale la pena que vaya a la escuela.

Dada la intensidad emocional de los niños de AACC, la afectación a nivel académico en ellos es total, pasando no sólo por un bajo rendimiento si están viviendo una situación estresante o conflictiva, sino también desarrollando cambios drásticos de conducta en el colegio, problemas de salud y cuadros de ansiedad entre otros trastornos psicológicos.



Este excelente artículo, escrito por Lesley K Sword, la directora de Gifted & Creative Services Australia, nos puede ayudar a reflexionar y comprender más profundamente este tema:
Intensidad emocional en los niños superdotados
Traducción al castellano del texto original de:
Lesley Kay Sword, Director – Gifted and Creative Services Australia.
La superdotación tiene un componente emocional así como intelectual. La complejidad intelectual va de la mano junto con una profundidad emocional. Del mismo modo que el pensamiento de los niños superdotados es más complejo y de mayor profundidad que el de otros niños, así lo son sus emociones en cuanto a complejidad e intensidad.
Esta complejidad se observa en amplio rango de emociones que los niños superdotados pueden experimentar a la vez en un momento dado y la intensidad es evidente en ese desbordamiento de sus sentimientos acerca de prácticamente todo, tan familiar para sus padres y profesores.
La intensidad emocional de los superdotados no se trata de una cuestión de sentir más que el resto de la gente sino de una manera de experimentar el mundo distinta: viva, absorbente, penetrante, abarcadora, compleja, dominante – una manera de estar inquietamente vivo.
La intensidad emocional se puede expresar de muchas maneras diferentes:
• Intensidad de sentimientos – Sentimientos positivos, negativos, ambos a la vez, extremos de emociones, emociones complejas que aparentemente se mueven de un sentimiento a otro en un periodo corto de tiempo, identificación con los sentimientos de otras personas, llantos y lágrimas a la vez.
• En el cuerpo – el cuerpo refleja las emociones y sentimientos que a menudo se expresan como síntomas corporales tales como estómago tenso, aprehensión, sonrojamiento, dolores de cabeza, nauseas.
• Inhibición – falta de confianza en uno mismo y timidez.
• Fuerte memoria afectiva – Los niños emocionalmente intensos pueden recordar los sentimientos que acompañaron a un incidente y muy habitualmente serán capaces de revivirlos y “re-sentirlos” incluso mucho tiempo después.
• Miedos y ansiedades, sentimientos de culpabilidad, sentimientos de estar fuera de control.
• Preocupación por la muerte, estados depresivos.
• Asociación emocional y apego a los demás, empatía y preocupación por los otros, sensibilidad en las relaciones, apego a los animales, dificultad para ajustarse a nuevos ambientes, soledad, conflictos con el resto en cuanto a la profundidad de las relaciones.
• Auto-evaluación critica y juicios internos, sentimientos de inferioridad e insuficiencia.
Parece que mucha gente no es consciente de que los sentimientos intensos son una parte de la superdotación y generalmente se presta poca atención a la intensidad emocional. Históricamente la expresión de sentimientos intensos ha sido vista como un signo de inestabilidad emocional, más que como una clara evidencia de una rica vida interior. En occidente, tradicionalmente se ha considerado a las emociones y el intelecto como dos partes separadas y contradictorias.
Sin embargo, existe un enlace indisoluble entre las emociones y el intelecto que, combinados, tienen un profundo efecto en la gente superdotada. Es la intensidad emocional la que alimenta la alegría de vivir, la pasión por aprender, el motor de la expresión de un área de talento, la motivación para los logros de los superdotados.


Sentir todo mucho más profundamente que los demás puede ser a la vez doloroso y aterrador. La gente superdotada que es intensa emocionalmente a menudo se siente anormal. “Debo de tener algo malo… quizá esté loco, no parece que nadie sienta las cosas así”. A menudo experimentan intensos conflictos internos con uno mismo, autocrítica, ansiedad y sentimientos de inferioridad. La comunidad médica tiende a ver estos conflictos como síntomas y etiquetan a los superdotados como neuróticos. Sin embargo, estos conflictos son una parte intrínseca al hecho de ser superdotado. Es más, estos conflictos son el motor para su crecimiento y realización personal. 
Es vitalmente importante que a los niños superdotados se les enseñe a interpretar su exaltada sensibilidad hacia las cosas que les ocurren en el mundo como una respuesta normal a las mismas. Si esto no se les aclara a tiempo, pueden llegar a ver sus propias experiencias intensas como una evidencia de que tienen algo malo. Otros niños y niñas pueden ridiculizar a un niño superdotado por reaccionar fuertemente hacia un hecho aparentemente trivial, incrementando entonces los sentimientos de éstos de que son unos raros. Por otro lado, su sensibilidad hacia las injusticias y la hipocresía de la sociedad puede llevar a los niños emocionalmente intensos superdotados a sentir desesperanza y cinismo a edades muy tempranas.
Lo más importante que podemos hacer para ayudar a estos niños es aceptar sus emociones: necesitan sentirse comprendidos y apoyados. Hay que explicarles que sus sentimientos intensos son normales en los niños que son como ellos. Ayudarles a usar su intelecto para desarrollar su auto-conocimiento y su auto-aceptación.
Los padres necesitan practicar una apropiada disciplina ya que esto ayuda a desarrollar un sentimiento de seguridad que lleva al desarrollo de la autodisciplina y un sentimiento de competencia emocional. Esta apropiada disciplina consiste en una aplicación consistente de los valores, reglas y comportamientos que se entienden como importantes para la familia. Explicar los beneficios de las reglas al niño y hacerlas cumplir como una consecuencia de su comportamiento.
Conversar sobre sentimientos abiertamente; los negativos así como los positivos. Puede ser de gran ayuda usar un “termómetro emocional” para iniciar la discusión. Por ejemplo, “en una escala del 1-10, ¿cómo te sientes hoy?”. Tomar el tiempo suficiente para escuchar las ideas de los niños, sus opiniones y sus sentimientos. No emitir juicios: no interrumpir, moralizar, distraer o dar consejo.
Apreciar su sensibilidad, su intensidad y sus pasiones. No intentar minimizar sus emociones porque te hagan sentir incómodo con su dolor. Definitivamente, no ayuda de nada decir “eres demasiado sensible”, o “quítate eso de la cabeza”, o “todo irá bien”.
Hay que reafirmarles cuando tienen miedo y ayudarles a encontrar la manera de expresar sus emociones intensas a través de historias, poemas, arte, música, diarios o actividades físicas. Hace falta darse cuenta de que ellos se llegan a sentir frustrados cuando sus capacidades físicas no se corresponden con su capacidad intelectual y ayudarles a tratar con esto. Recompensar el proceso de esfuerzo y no sólo los resultados. Enfatizar sus fortalezas en vez de quedarse en los defectos.
Darse cuenta de que la sensibilidad no significa debilidad. No son seres débiles. Darles la responsabilidad adecuada para su edad y no sobreprotegerlos demasiado del mundo y de las consecuencias de sus acciones. Recordar que primero son niños y después son superdotados. No hay que esperar de ellos que sean “adultos pequeñitos”. Los juegos, la diversión y el ocio son actividades esenciales para que adquieran un fuerte desarrollo emocional.
Finalmente, se debe buscar el consejo de profesionales preventivos si resulta apropiado; eso es importante tanto para apoyar su sano desarrollo emocional, como para prevenir problemas sociales y emocionales.
Podemos ayudar a nuestros niños emocionalmente intensos superdotados a aceptar su mundo interior de experiencias y que lo vean como un punto fuerte. Esto a menudo significa que tengamos que aceptar y ver nuestras propias experiencias emocionales y sentimientos de manera que seamos un modelo positivo para ellos. Hablar de nuestras emociones y saberlas reconocer puede ser muy difícil de hacer en esta sociedad que valora por encima de todo lo racional y el razonamiento lógico y que entiende las emociones como lo opuesto a lo racional. Sin embargo, si la intensidad emocional es vista por los padres y profesores como un punto fuerte y se presenta como algo positivo, se ayuda a los niños a entender y valorar este don. De esta manera, se les dará a los niños emocionalmente intensos el poder de expresar su propia excepcionalidad en el mundo y a usar sus dones y talentos con confianza en sí mismo y felicidad.
Referencias:
• Piechowski, M.M. (1991) Emotional Development and Emotional Giftedness. In N. Colangelo & G. Davis (Eds.), Handbook of Gifted Education. Needham Heights, MA: Allyn & Bacon
• Piechowski, M.M. (1979) Developmental Potential. In N. Colangelo &T. Zaffran (Eds.), New Voices
in Counseling the Gifted. Dubuque, IA : Kendall/Hunt.
Se puede descargar el original en inglés de la web de Gifted & Creative Services Australia, aquí (es el documento Emotional Intensity in Gifted Children ). 
Y aquí  el enlace a la traducción al español.

3 opiniones en “Intensidad emocional en los niños superdotados”

  1. ¡¡Qué buena entrada!!
    A ver por dónde empiezo: tengo dos niños presumiblemente con Altas Capacidades. No hay diagnóstico pero al mayor (8 años) desde la guardería y a lo largo de toda la etapa escolar destaca (profesores, amigos, familia nos lo dicen) entre otras muchas cosas con una memoria prodigiosa. El mediano (5) aprendió a leer y escribir él solo, sin ninguna ayuda con 3 años.
    Uno extrovertido, con una curiosidad "enfermiza" (arrebata las cosas para verlas y analizarlas), se levanta por la mañana preguntando por el resultado de una operación matemática sin decir buenos días siquiera ^_^ …. en contrapartida en un niño con un nivel de ansiedad brutal: siempre está pensando en lo que va a hacer no en lo que está haciendo, se muerde las uñas (o todo lo que pilla), así que no disfruta, es hipersensible, gritón y siempre quiere llamar la atención. Contesta en lugar de los otros incluso cuando no se le habla directamente a él, etc. Es tan racional que no entiende la mayoría de los chistes porque no son lógicos. Si se equivoca le echa la culpa "al apuntador". (¿Quién ha puesto ahí ese escalón?)

    El mediano es absolutamente introvertido. Da la sensación de que vive en su mundo desde que era pequeñito, un mundo que no es éste. En silencio va acumulando información en su cerebro sin que nos demos cuenta y ¡paf! de repente estalla y es cuando somos conscientes de lo mucho que ha aprendido, por ejemplo a multiplicar fijándose en los deberes de su hermano.
    Tiene una imaginación prodigiosa y se puede literalmente tirar horas jugando solo con su propia historia. Tiene unos pensamientos tremendamente profundos y le obsesiona la idea de la muerte, el infinito… Por otra parte es "don perfecto" siempre tiene la razón y nunca se equivoca, incluso en lo evidente y tan orgulloso que es capaz de quedarse sin cenar, ni siquiera un vaso de leche, cuando se enfada. ¡Nada!

    PERO, se odian y se adoran y son una permanente fuente de conflictos que se elevan a n dadas las características de cada cual. Así que nos resulta tremendamente complicado conseguir armonía en casa. De hecho muchas veces tenemos que separarlos en cuartos diferentes…
    Hasta la pequeña de 3 les dice cómo tienen que hacer las cosas, parece que ella aprende igual de rápido.

    He buscado tantas, tantas, tantas veces orientación en el colegio y nunca me han hecho caso… ("ya está otra mamá que se cree que su hijo es el mejor" o bien "tu hijo parece superdotado (…) es una enfermedad") ¿?¡¡??

    El problema que me encuentro es que siempre se intenta igualar por abajo y a los que sobresalen "se les corta la cabeza" para igualar, eso sí…

    Llevo tantos años, que siento que se está desperdiciando su talento porque no voy a saber manejarlo adecuadamente y realmente me genera mucha inquietud.
    A nivel intelectual les damos lo que nos piden (su premio de buenas notas fue un libro con 1000 actividades, uno para cada uno, lo eligieron ellos) pero a nivel conductual nos resulta absolutamente desbordante intentar enseñarles ciertas cosas porque están continuamente provocando y tirando de la cuerda para ver por dónde se rompe. Pero como son muy inteligentes muchas veces saben que nosotros, padres, no vamos a traspasar ciertos límites. Así que se aprovechan.

    Siento haberme extendido tanto, pero encontrar orientación para dos niños tan inteligentes y a la vez tan sumamente distintos y tan complejos me está resultando muy difícil. Generalmente se habla en los post como si fueran únicos, pero ¿qué pasa cuando hay dos conviviendo? ¿O tres? ¿Cómo se manejan las situaciones?

    Gracias por leer hasta aquí, puede que alguien me oriente un poquito. Un saludo.

  2. Camino, recibe la comprensión total hacia tu situación familiar, sólo hace falta leer cómo describes a tus hijos para saber perfectamente de lo que hablas. Los tres tienen características muy comunes en los niños de AACC. Y lo que te ocurre de no encontrar orientación en los colegios suele ser lo habitual porque no tienen formación suficiente para detectar y comprender a estos niños ni para ofrecerles las necesidades educativas especiales que tienen.

    Permitir el pleno desarrollo de un solo niño de AACC ya es una tarea abrumadora para una sola familia, así que si son tres en la misma familia es normal que los padres se sientan desbordados.

    Creo que a nivel práctico, lo más fácil es que escribas a nuestro email altascapacidades@libertadeducativa.org y que por esa vía podamos tener un intercambio más directo con la finalidad de que encontréis esa orientación. Hay varias fuentes que os pueden servir.

    La extensión de tu comentario puede ayudar mucho, porque al mismo tiempo sirve de testimonio para otras familias que, al leerlo, pueden sentirse identificadas, y por tanto aliviadas, comprendiendo la dificultad que entraña la educación de los niños de AACC, sobre todo si se parte de la falta de orientación y apoyo de los colegios.

    Un saludo.

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