¿Hora de enterrar la etiqueta “Superdotado”? La escuela debería ser un estímulo para todos los niños.

La hija de Ron Turiello, Grace, siempre fue una niña muy despierta, incluso recién nacida. Cuando tenía unos 7 meses, se entretenía clasificando objetos: cogía el dibujo de un elefante de un libro de imágenes y lo colocaba junto a un elefante de peluche o de plástico.

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“Ojalá no fuera tan inteligente”

Un niño gana un pleito a la Juntade Extremadura, que le negaba que fuera superdotado, tras cinco años de pleitear por conseguir que en el colegio se lo reconociesen, y adaptasen su currículum o le acelerasen de curso al que asistir. La falta de medios de detección causa problemas psicológicos a muchos de estos alumnos:

Raúl tenía cinco años cuando una profesora sugirió a su madre, María José Molino, que le hicieran una prueba para ver si era superdotado. “Me dijo que nunca se había encontrado un niño tan inteligente, pero yo no le di importancia, porque lo comparaba con su hermano, tres años mayor —luego se descubrió que también era superdotado—”, explica en su casa de Mérida. Dos años después, otra profesora le propuso lo mismo y Molino y su marido fueron a ver al director y a la tutora de su hijo en el colegio, que insistieron en hacerle un test de inteligencia. El matrimonio firmó la autorización. Era 2010. Acababa de empezar una batalla de casi cinco años contra la Junta de Extremadura, los dos últimos en los tribunales.
La OMS considera que un 2% de la población es superdotada, pero en España fallan los métodos de detección en la escuela. Muchos padres desconocen que su hijo lo es y, cuando, en algún centro especializado se lo han confirmado, la Administración suele poner trabas para que esos niños reciban educación especial, lo que puede causar graves problemas psicológicos, además de la pérdida de talento.
Molino muestra los resultados del primer test que le hizo el equipo de Orientación de la Junta. Es un folio con 17 líneas que afirma que Raúl, que entonces tiene 10 años, tiene mucha memoria y un cociente intelectual de 124, pero que no es superdotado (a partir de 130). Con la otra mano, esta madre sostiene el informe elaborado poco después por un centro especializado de Valladolid: 100 folios que concluyen que sí es superdotado, que en algunas materias tiene la edad mental de un niño de 14 años y en otras incluso de 16, por lo que sugieren adelantarle al menos un curso. “Nosotros no sabíamos nada de esto. Fuimos a este centro porque en el propio colegio de mi hijo nos dijeron que los del equipo de orientación se habían quitado al niño de encima y que en Valladolid lo evaluarían mejor. Nos gastamos unos 1.500 euros entre la estancia y el informe, que costó 800”, recuerda Molino.
Pese al desembolso, estos padres volvieron a casa ilusionados. “Pero nos encontramos con un muro de burocracia. No aceptaban el informe de Valladolid, así que los orientadores de la Junta debían hacerle una nueva prueba de contraste. Tardaron cuatro meses en examinar al niño”. Mientras, Raúl había empezado a aburrirse mucho en clase. “La profesora le dijo que se llevara libros para leer. Y es lo que hacía”, explica su madre. Finalmente, los orientadores de la Junta les dijeron que el niño tenía un “rendimiento excepcional” en Lengua y Matemáticas y sugirieron subir de curso a Raúl en ambas asignaturas. “Pero terminó el curso y el director del colegio me dijo que le habían prohibido que esas calificaciones figuraran en su expediente académico”. La Administración extremeña obligó a Raúl, un niño superdotado, a repetir el año siguiente las dos materias del curso superior, pese a que en ambas había sacado sobresaliente.

La Junta obligó al pequeño a repetir dos materias en las que tenía sobresaliente
“El niño empezó a estar muy mal. Tenía pesadillas, ataques de asma. Le salían ronchones por el cuerpo y me decía cosas como: ‘Mamá, odio mi vida y odio el colegio”, recuerda Molino. “Le llevé al pediatra, que me derivó a un psicólogo que ratificó que es superdotado y me dijo que tenía ansiedad. Le enviamos este nuevo informe a la consejería. Caso omiso. Raúl le escribió una carta a la consejera diciendo que él había cumplido con todo lo que le han pedido, que no le hicieran repetir curso. Pero insistieron en que no era superdotado. Y entonces decidimos denunciar”. Es febrero de 2013. Raúl tiene 10 años.
En junio de 2014, un juzgado de Badajoz da la razón a la familia tras encargar a una perito especializada, Carmen Sanz, que examine los informes de la Junta y que evalúe ella misma al niño de nuevo. Su dictamen es demoledor. Sanz comprueba que la Junta no ha hecho bien las pruebas: están “incompletas” y han sumado mal las puntuaciones en cuatro de ellas. Raúl, de 11 años, tiene un cociente intelectual superior a 135 y la edad mental de un niño de 14. “Es superdotado”, concluye, por lo que conviene adelantarle de curso “lo antes posible”. No haberlo hecho antes, añade la perito, “ha supuesto un retraso importante en su desarrollo educativo y ha tenido un efecto negativo en su desarrollo emocional que está afectando de forma grave a su bienestar psicológico”.

Las puntuaciones del test de la consejería 
para saber si era superdotado estaban mal sumadas.

Con ese informe en la mano, el 20 de junio de 2014, el juez ordena que en septiembre Raúl empiece en un curso superior al que le correspondería por edad y que un profesor de apoyo le prepare para el cambio. Los padres creen que ha terminado el calvario, pero la Junta recurre la sentencia. El 30 de julio, el juzgado desestima su recurso y ordena ejecutarla, pero el Gobierno extremeño vuelve a recurrir, ahora ante Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJE), advirtiendo que el niño “puede no ser bien tratado por sus nuevos compañeros, mayores que él”. En su recurso, la Junta solicita que el tribunal admita, al menos, que no se dé al niño ese profesor de apoyo, un “exceso innecesario”. Finalmente, el pasado 27 de enero, el TSJE ratifica la sentencia e impone a la Administración el pago de costas. Hace casi cinco años que a Raúl le reconocieron que era superdotado en un centro de Valladolid. “Cinco años perdidos”, lamenta su madre.
Los padres de Raúl calculan que han invertido unos 30.000 euros en esta batalla. “Creo que todo ha sido porque no tienen medios, profesores de apoyo… Lo que más me ha dolido ha sido la insensibilidad de la Junta, pleiteando contra un niño solo por no reconocer que se equivocaron. ¿Con cuántos niños más se habrán equivocado? Ojalá el mío sea el último”, afirma Molino. “La Administración se aprovecha de tu ignorancia, porque lo normal es que no sepas de esto, y de tu miedo, porque tu hijo está en sus manos seis horas al día. De haber sabido la que se nos venía encima hace cinco años quizá lo hubiera dejado pasar. Lo hemos pasado muy mal. Raúl me decía: ‘Ojalá no fuera tan inteligente’. Él pensaba que lo estaban castigando por eso”.

“Mamá, odio mi vida y odio el colegio”, le decía Raúl a su madre.


Molino y su marido han dedicado estos cinco años a leer sobre el tema y a contactar con otros padres en la misma situación, para asesorarse. Así dieron con Isidro Padrón, presidente de la Fundación de Ayuda a los Niños Superdotados de Canarias, una institución entre el colectivo porque con tres hijos superdotados acumuló nueve sentencias contra el Gobierno canario. Padrón empezó a pleitear en 1994. Está especialmente orgulloso de la sentencia de noviembre de 2012 del Tribunal Supremo que establece que los informes privados “sí pueden servir para colaborar en la detección de los alumnos con altas capacidades y en las medidas más convenientes a adaptar”.
Raúl ahora es feliz en un curso superior al que le correspondería por edad. Han desaparecido las pesadillas y los ronchones, pero el proceso no ha sido fácil. “Una madre me dijo: ‘¿Tu hijo es superdotado? ¡Qué miedo!’. Y otra prohibió a su hijo que siguiera viendo al mío. Fue él mismo quien se lo dijo a Raúl”, lamenta Molino.
El niño entra en el salón e interrumpe la conversación sin reparar en la montaña de informes y sentencias sobre él que han quedado encima de la mesa. Está impaciente porque es el cumpleaños de uno de los amigos del curso que ha dejado atrás y quiere que sus padres le lleven cuanto antes. “Es un superdotado, pero sigue siendo un niño”, explica su madre. Un chaval de 12 años que ha ganado un largo pleito a la Administración.

Tardan hasta 10 años en reconocer las AACC de una niña

En España ocurren estas cosas. La administración puede tardar una década en reconocer las Altas Capacidades de tu hija y actuar en consecuencia. Una familia entera, un padre, una madre y una niña, llevan 10 años luchando para que le sean reconocidas las Altas Capacidades a la hija, con la finalidad de que le sean atendidas sus especiales necesidades educativas. Las personas que conocen a este padre saben de su gran capacidad de lucha, tanto a nivel familiar como en su faceta asociacionista, siendo el presidente de Fasi (Federación Andaluza de altas Capacidades Intelectuales), y el presidente de CONFINES (Confederación Española de Altas Capacidades Intelectuales).
Pasar más de una década de tu vida luchando por que en el colegio atiendan a tu hija para que pueda desarrollarse de forma equilibrada y en todo su potencial no es ni debería ser el camino. Si no existe hasta ahora otra forma de conseguirlo en un plazo de tiempo razonable, entendiendo por razonable dentro del mismo curso en el que se solicita, habrá que inventarlo. Esto no puede seguir ocurriendo. Esto desgasta a las familias más preparadas, mina la autoestima y la moral de los niños más capaces y nos deja a todos en un estado de indefensión absoluto. Traemos este artículo para no olvidarlo, para reflexionar sobre él, para hacer una lluvia de ideas, para concienciarnos un poco más si cabe. Esto DEBE cambiar.

Padres de menor con alta capacidad reprochan a la Junta que tardara “hasta diez años” en reconocerla y actuar


HUELVA, 8 Nov. (EUROPA PRESS) –

   Los padres de una menor de Huelva diagnosticada con alta capacidad intelectual han expresado su malestar con la administración educativa puesto que el reconocimiento de la superdotación de su hija les ha supuesto un proceso tanto administrativo como judicial de “hasta diez años”.

   Así lo ha puesto de manifiesto en declaraciones a Europa Press el padre de la niña, Diego Rodríguez Toribio, quien ha destacado que el proceso empieza en primero de Primaria y culmina, con la resolución judicial correspondiente, cuando la misma cursa ya el cuarto curso de la Educación Secundaria Obligatoria.

   Los padres de esta menor han vivido una “auténtica odisea” para lograr que se reconociera la condición de alumna de Altas Capacidades Intelectuales a su hija con el fin de que la menor fuera atendida en el ámbito educativo “conforme a su condición” y se la incluyera como tal en la base de datos de la Consejería de Educación, en concreto en el sistema Séneca.

   Después de iniciar el proceso administrativo, cuyo origen comienza en el propio centro escolar y que culmina con “un silencio” por parte de la administración, la familia en 2010 presenta un recurso contencioso-administrativo en sede judicial contra “la inactividad” de la Junta en cuanto al reconocimiento de la sobredotación de la menor y su adecuada atención educativa.

   Así, en junio de 2011 se formula la demanda correspondiente y los progenitores solicitan que se declare a la menor como alumna con necesidades de apoyo educativo específico por altas capacidades intelectuales, así como que la administración aplique las medidas educativas correspondientes conforme a sus necesidades; se condene a la administración al pago de las costas y al pago de una indemnización de 50.000 euros por los daños causados a los padres y a la menor, entre otras cosas.

   Según los padres de esta menor, hasta en cuatro ocasiones fue suspendida la vista de este caso debido a que a la administración “siempre le faltaba algo”, como un documento o testigo. Después de todo, el juzgado declara en una sentencia la terminación del recurso contencioso-administrativo interpuesto por estos padres por “satisfacción extraprocesal” debido a que la niña fue reconocida por la administración educativa como una alumna de altas capacidades y se incluyó en el programa Séneca “el día que se celebró la última vista en el juzgado”.


   En la resolución judicial, a la que ha tenido acceso Europa Press, la administración argumenta que “no hay dilación en su actuación sino que ello derivó de la necesidad de respetar la normativa aplicable al procedimiento del reconocimiento de la menor”.

“INEXPLICABLE”

   Por ello, el juzgado determina que la misma “no puede atribuirse a la mala fe o temeridad sino al cumplimiento de los trámites legales correspondientes, a los que la administración viene, en todo caso, sometida”. Pero parece “inexplicable”, según ha dicho Diego Rodríguez, que “se tarden casi diez años en atender educativamente a una menor, tal y como ha sucedido, y que esto se justifique como buena fe”.

   El padre ha recordado que “desde el primer momento se contaba con tres informes que avalaban la superdotación de la niña emitidos por expertos que la Administracióndecidió no tener en cuenta, y han transcurrido diez años hasta que han decidido reconocer su error”.

   No obstante, pese a que los padres han logrado su objetivo respecto al aspecto educativo de su hija y reconocimiento de su situación, su letrada, Belén Ros, –asesora legal de la Fundación Avanza–, ha manifestado que el caso ha sido “kafkiano” debido a si se llega a un acuerdo extraprocesal “no se dicta una sentencia sino un auto”, al tiempo que considera que la administración “se va de rositas” porque ni siquiera es condenada al pago de las costas de todo este proceso.

   Tanto los padres como la letrada consideran “poco razonable” que el examen psicológico clínico de la menor “lo quisiera realizar un orientador que es filósofo y no psicólogo clínico”, y que por tanto, “no tiene la cualificación profesional adecuada para realizar este tipo de pruebas”, lamentando las circunstancias a las que se ha enfrentado la escolar ya que desde 2010 a 2014 la niña “se ha encontrado fuera del sistema educativo andaluz al no encontrarse incluida en el sistema Séneca”, por lo que “administrativamente no existía” y por tanto, “su plaza era ofertada cada curso escolar, no podía recibir sus calificaciones en los boletines de notas oficiales, disponer de Cheque-libro o acceder a distintas ayudas”, entre otros “perjuicios”.

   Para Diego Rodríguez, “el problema es que se ha machacado a una niña durante diez años, obligándonos a ir a los tribunales y todo por no reconocer falta de formación en los equipos de orientación y que la administración necesita disponer de profesionales competentes y especializados en materia de Altas Capacidades Intelectuales”.

VALORACIÓN DE LA JUNTA

   Por su parte, desde la Delegación Territorialde Educación han señalado que desde el Servicio de Ordenación Educativa, tras la demanda de los padres, se ponen en marcha las medidas cautelares planteadas, de manera que, la alumna se adelanta un curso y se lleva a cabo la adaptación curricular “atendiendo a sus circunstancias”, por lo que, una vez tomadas esta medidas, “la situación está normalizada”. Además, han indicado que, anteriormente al proceso y estas medidas, Educación tomó las iniciativas psicopedagógicas “necesarias”, que “aseguraban la correcta atención” de la alumna en su proceso escolar.

Fuente:

http://www.europapress.es/andalucia/huelva-00354/noticia-padres-menor-alta-capacidad-reprochan-junta-tardara-diez-anos-reconocerla-actuar-20141108110438.html

Derechos de los padres de hijos de altas capacidades

Quisiéramos dedicar esta entrada a un tema que los padres consideran a veces inexistente, el de sus derechos como padres de niños de AACC. En la mayoría de los casos, ante las numerosas discrepancias entre la realidad y los criterios que tienen los colegios en cuanto a las actuaciones apropiadas para los niños de AACC, los padres sienten que no tienen escapatoria, que dependen totalmente del criterio y valoraciones del colegio, de los tutores u orientadores escolares.
Siempre existe la posibilidad de buscar otro colegio que esté más abierto a aceptar la adaptación de su docencia al ritmo y necesidades de estos niños. Pero también cabe la nada desdeñable posibilidad de recurrir, de interponer una demanda, de apelar a instancias superiores basándose en las leyes existentes. Por eso en esta ocasión dejamos constancia de 14 derechos que asisten a estos padres luchadores y casi siempre en situación de desventaja ante las distintas instancias educativas.
Señalamos en letra negrita los dos aspectos que más podrían ayudar a los padres en la mayoría de problemas que se encuentran en el colegio, y que se derivan de un no reconocimiento de los diagnósticos realizados por profesionales ajenos al colegio y de una insuficiente o inexistente preparación de docentes y orientadores escolares para valorar las AACC y proporcionar la adaptación necesaria en los casos en que existan las mismas.  
Los padres de un hijo superdotado, o de alta capacidad intelectual, en todo el ámbito del Estado Español, tienen legalmente reconocidos unos derechos concretos: 
1º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A elegir libremente el centro de diagnóstico, y a obtener el dictamen por escrito, así como, si lo desean, a obtener copia de todos los test que se hayan realizado (Ley 41/2002 de 14 de noviembre Reguladora de la Autonomía del Paciente. Sentencia del Tribunal Constitucional 5/81 II,8)
2º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que en el equipo multidisciplinar que realiza el diagnóstico intervenga un profesional con competencias sanitarias, y que si es un psicólogo, que se halle en posesión del preceptivo título de la Especialidad en Psicología Clínica, y a conocer fehacientemente esta preceptiva especialidad acudiendo a los correspondientes colegios profesionales que, para ello, deben tener un fichero de carácter público (Ley 44 2003 de 21 de noviembre de Ordenación de las Profesiones Sanitarias). 
3º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que el sistema educativo (profesores, dirección, funcionarios de los equipos de asesoramiento u orientación, inspectores, etc.) en ningún caso les deriven a una opción para hacer el diagnóstico, o a varias de ellas, en detrimento y discriminación de las otras opciones o de los centros de diagnósticos especializados e independientes que existen (Ley 15/2007, de 3 de julio, de Defensa de la Competencia). 
4º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A conocer previamente el Proyecto Educativo del Centro educativo, y que en este se halle expresamente especificada la forma de atención a la diversidad, ya que el Proyecto Educativo de Centro tiene carácter público (LOE, Art 121. 2 y 3). 



5º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que en el colegio (sea público, privado, o concertado) ofrezcan a su hijo de alta capacidad, no la respuesta educativa que al colegio le parezca bien o esté dispuesto a desarrollar, sino la adaptación o diversificación curricular precisa. (LOE, Art. 72).
6º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que en el colegio le ofrezcan la respuesta educativa a su hijo, la adaptación curricular precisa, (LOE, Art. 72.3) en función, no de una simple evaluación psicopedagógica, realizada por los propios funcionarios del sistema educativo, que en ningún caso permite deducir las verdaderas necesidades educativas, sino en función del diagnóstico (Ministerio de Educación “Atención a la Diversidad en la LOE” Revista Trabajadores de la Enseñanza N’ 76, septiembre–octubre 2006), cuyo dictamen los padres presentan al colegio
7º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho:
A que la adaptación curricular precisa de su hijo se inicie en desde el momento en que los padres trasladan al colegio el dictamen del diagnóstico de alta capacidad de su hijo (LOE Art. 71.3), y a que se desarrolle dentro de los principios de normalización e inclusión educativa. (LOE Art 71.3)
8º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen el derecho: 
A que en todo lo relativo al diseño, desarrollo y evaluación de la Adaptación Curricular precisa, su interlocutor sea únicamente el centro educativo elegido por los padres, ya que su responsabilidad ha sido trasladada al propio centro educativo por la actual Ley Orgánica del Educación (LOE Art. 72.3). Por tanto, los padres tienen el derecho a que la adaptación curricular precisa, diagnosticada para su hijo, no se vea alterada, condicionada ni restringida por funcionarios a las órdenes de los políticos de la educación, externos al centro educativo por ellos elegido. 
9º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho:
A relacionarse con el centro educativo desde su posición reconocida por la ley, de primeros responsables de la educación de sus hijos. (Ley Orgánica 8/1985, Art 4.2 en su nueva redacción por la LOE). 



10º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que en la educación de sus hijos respete en todo momento no sólo a los criterios morales y religiosos de los padres, sino también sus criterios pedagógicos (Carta Europea de Derechos Sociales Art.14). 
11º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho:
A que los docentes de su hijo de alta capacidad adquieran la formación específica para desarrollar la adaptación curricular precisa, diagnosticada, con alta calidad educativa. Para ello, el Ministerio de Educación, mediante convenio de colaboración con el Consejo Superior de Expertos en Altas Capacidades, ofrece a los docentes el curso en aula virtual, de 150 horas: “La Educación de los Alumnos de Altas Capacidades”, concediendo, a todos los maestros y profesores que lo cursan importantes beneficios profesionales y económicos, pues la obligación del centro educativo de realizar la adaptación curricular precisa (LOE. Art 72. 3), lleva implícita la obligación de saber realizarla con garantías de calidad educativa, de la misma manera que la obligación de presentar la declaración de la renta de muchos ciudadanos no se exime por no saber hacerla. 
12º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho:
A que la educación de su hijo se oriente al pleno y libre desarrollo de su personalidad diferente (Constitución .Española Art 10), y a que en cuantas actuaciones realicen los centros y las instituciones públicas o privadas en torno a su hijo se mantenga de forma primordial el interés superior del niño (Tratado Internacional “Derechos del Niño” Convención de 20 de Noviembre de 1989 adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas, ratificado por el Estado Español por Instrumento de 30 de noviembre de 1990, Art 3.1.).
13º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que la educación de su hijo esté encaminada a desarrollar su diferente personalidad, sus distintas aptitudes, su diferente capacidad mental y física, hasta el máximo de sus posibilidades (Tratado Internacional “Derechos del Niño”, Art. 29.1.a). 
14º. Los padres de las niñas, niños, adolescentes y jóvenes de altas capacidades tienen derecho: 
A que se cumpla con sus hijos el modelo de escuela inclusiva que preceptúa la actual Ley Orgánica de Educación (LOE, Art. 71.3, Art.121.2. y otros) y a que el centro educativo ofrezca a su hijo los procesos de enseñanza-aprendizaje de acuerdo con la diferente forma de procesar la información y de aprender de su cerebro, como eje central de su adaptación curricular precisa.


Altas capacidades y autismo: una mirada positiva

No se suele hacer público que las historias de los hombres y mujeres excepcionales están impregnadas en su niñez de libertad, de confianza y de una mirada atenta que no juzga, que permite y promueve la experimentación a todos los niveles y que comprende que las expectativas del adulto pueden ser la mayor limitación del pequeño.
A su vez, muchas historias vitales y familiares han estado presididas por la angustia, la impotencia y el desconcierto hasta que una casualidad, un logro o una mirada abierta cambian el foco para dar a su rumbo un giro de 180º a partir de ese momento.
Nos ha cautivado la historia concreta de la pequeña Iris Grace:
Tiene 3 años, es autista y vende sus obras en miles de dólares

La comparan con artistas de la talla de Monet y Pollock y tan solo tiene 3 años. Iris Halmashaw es una niña autista que ha revolucionado el mundo artístico a su corta edad. Está a punto de inaugurar una exposición de arte en Londres y sus obras ya se venden en miles de dólares.


Como todos los grandes hallazgos de la humanidad, los padres de Iris descubrieron por casualidad el talento innato de la pequeña. “Ella no puede hablar y tiene grandes problemas en la interacción con los demás, pero se expresa a través del movimiento y el arte”, confiesan sus padres en su sitio web irisgracepainting.com.

Su madre, Arabella Carter-Johnson, cuenta que a Iris le diagnosticaron autismo en el 2011. Desde entonces, la niña fue atendida con especialistas, pero se comunicaba muy poco y solía tener reacciones violentas.
Hace unos meses, “mi madre compró un caballete, se cayó la pintura y manchó la hoja. Iris se enfureció y se puso a llorar. Ahí me di cuenta que el problema no era la pintura, sino el hecho de que no podía controlarlo. Así que puse una hoja de papel sobre una mesa en lugar del caballete y de inmediato se puso a pintar. Parecía saber qué hacer intuitivamente”, explica la madre.

“Tiene una increíble capacidad de concentración, de alrededor de dos horas en cada pieza. Su autismo creó un estilo de pintura que nunca vi en un niño de su edad, ella tiene un gran entendimiento de los colores y de la forma en que estos interactúan entre sí”, dice Arabella.
La madre de Iris colgó algunas pinturas de su hija en su cuenta de Facebook y de pronto sus amigas se interesaron en ellas, las compraron y desde entonces son solicitadas. Los padres aseguran que el dinero recaudado es para cubrir los gastos de la terapia que recibe su hija, que bordea las 7 mil libras anuales.
“Ella encontró una manera de expresarse que es tan hermosa, que quería compartirlo y aumentar así el conocimiento de su condición, que afecta actualmente a unos 100 mil niños en el Reino Unido y estas cifras van en aumento”, agregó la orgullosa madre.
Resulta muy interesante el punto de vista de la psicoanalista argentina Luján Iuale, que rescata el valor de respuesta subjetiva que ha supuesto para esta niña y su familia la práctica de la pintura:
Me parece que para los padres es importante poder reconocer a través de la pintura, que allí hay alguien capaz de expresarse. 
A mí particularmente me sirve de ejemplo para sostener la necesidad de distinguir autismo de déficit. Muchas veces se cree que el autista simplemente está aislado, que no hay nadie allí. Casi siempre se considera al autismo por la vía de lo que falta. Seguramente los niños autistas sufren una serie de perturbaciones severas pero no son sólo eso.
Es imprescindible la intervención temprana. Como analistas apuntamos a propiciar efectos en la subjetivación que le permitan al niño, construir un lazo al otro soportable, que favorezca la apropiación del cuerpo y que habilite de ser posible la entrada en el  lenguaje. Eso no significa que siempre se logre, ni que el analista trabaje sólo. Es preciso poder trabajar con otras disciplinas. Con los padres, se hace necesario poder alojar el padecimiento que conlleva el encuentro con un niño autista, sobre todo por las dificultades que se instauran a nivel del lazo. Es muy desgarrador para los papás no encontrar un modo de relacionarse.
Creo que es importante situar el valor que debemos conferirle al uso del cuerpo. Esta niña ha encontrado por esta vía singular, única e irrepetible un modo de poder hacer con su cuerpo. Tenemos que entender que para todos los seres humanos el cuerpo en principio se presenta como ajeno, y que es un efecto poder hacer con lo que se tiene algo. No todos los niños autistas pueden hacer esto, pero tampoco todos los neuróticos podríamos, con lo cual hay que rescatar el valor de respuesta subjetiva que puede tener para esta niña el pintar. 
No son pocos los niños autistas que puntúan por encima del CI de corte de las altas capacidades, y es previsible que aún surgieran más de entre los que no pueden realizar tests por no poder establecer una comunicación con ellos. Lo más honesto es reconocer que queda mucho por aprender sobre la inteligencia. 
Dedicamos este post a todos los niños y padres de niños diagnosticados con síndrome de espectro autista, y muy especialmente a Cloe y a su familia.
Con cariño,

El equipo de AACC de PLE