Sufren bullying mayoría de niños superdotados: estudio

Por varios motivos, queremos difundir este estudio mexicano. Para que seamos conscientes de una realidad muy dura a la que el sistema educativo no sólo no ofrece soluciones sino a la que muchas veces contribuye: el bullying. Y también, una vez más, para insistir en el hecho de que un diagnóstico de TDAH suele ser un error en la apreciación de las altas capacidades.


Reporta el Centro de Atención al Talento que entre los principales motivos de agresión se encuentra la intolerancia a sus gustos e intereses, que suelen ser distintos a los de los otros niños

Los niños superdotados en México son de los que más sufren acoso escolar, pues 82% de ellos fue víctima de bullying en sus entornos educativos, reveló una investigación del Centro de Atención al Talento (Cedat)
El estudio titulado “Perfil del niño sobredotado mexicano” , que realizó el psicólogo más joven de México y director del área de Psicología del Cedat, Andrew Almazán Anaya, expone que dicha cifra es casi el doble si se compara con la media nacional del país, que es de 43 por ciento.
Entre los principales motivos que originan el alto índice de agresión en niños y adolescentes superdotados de tres a 19 años se encuentra la intolerancia a sus gustos e intereses, que suelen ser distintos a los de los otros niños.


“Ellos prefieren la música clásica o las matemáticas” en vez de los juegos tradicionales, dijo Andrew Almazán, y también suele influir que “los maestros no saben cómo manejar la hiperactividad que los caracteriza” y terminan por catalogarlos como niños problema.
Incluso, algunos de ellos “se atreven a tipificarlos con el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), sin tener elemento alguno que valide tal aseveración” , expuso.
De acuerdo con el joven psicólogo, un niño superdotado que es diagnosticado correctamente cambia su vida por completo. La sobrecapacidad no es una enfermedad, sino un atributo que bien tratado puede generar personas valiosas en el país, refiere.
A pesar de esta situación, el estudio señala que 93 por ciento de los niños superdotados son confundidos y mal diagnosticados con el TDAH, lo cual genera tratamientos inadecuados y, por lo tanto, la pérdida de sus capacidades.
Para realizar el estudio se evaluaron a más de 500 niños que acuden al Cedat, de los cuales se obtuvieron 25 variables que determinaron su sobrecapacidad. Para una orientación, el organismo ofrece en su página de Internet cedat.com.mx una guia con las características del niño superdotado.

Intensidad emocional en los niños superdotados

Muchas familias conocen la implicación tan directa que tienen las emociones en el aprendizaje, afectando a la proporción de lo que el alumno incorpora a sus conocimientos: “Si un alumno tiene problemas emocionales, sólo es capaz de retener un 20 por ciento de la clase. El 80 por ciento restante no lo incorpora, o sea que ni siquiera vale la pena que vaya a la escuela.

Dada la intensidad emocional de los niños de AACC, la afectación a nivel académico en ellos es total, pasando no sólo por un bajo rendimiento si están viviendo una situación estresante o conflictiva, sino también desarrollando cambios drásticos de conducta en el colegio, problemas de salud y cuadros de ansiedad entre otros trastornos psicológicos.



Este excelente artículo, escrito por Lesley K Sword, la directora de Gifted & Creative Services Australia, nos puede ayudar a reflexionar y comprender más profundamente este tema:
Intensidad emocional en los niños superdotados
Traducción al castellano del texto original de:
Lesley Kay Sword, Director – Gifted and Creative Services Australia.
La superdotación tiene un componente emocional así como intelectual. La complejidad intelectual va de la mano junto con una profundidad emocional. Del mismo modo que el pensamiento de los niños superdotados es más complejo y de mayor profundidad que el de otros niños, así lo son sus emociones en cuanto a complejidad e intensidad.
Esta complejidad se observa en amplio rango de emociones que los niños superdotados pueden experimentar a la vez en un momento dado y la intensidad es evidente en ese desbordamiento de sus sentimientos acerca de prácticamente todo, tan familiar para sus padres y profesores.
La intensidad emocional de los superdotados no se trata de una cuestión de sentir más que el resto de la gente sino de una manera de experimentar el mundo distinta: viva, absorbente, penetrante, abarcadora, compleja, dominante – una manera de estar inquietamente vivo.
La intensidad emocional se puede expresar de muchas maneras diferentes:
• Intensidad de sentimientos – Sentimientos positivos, negativos, ambos a la vez, extremos de emociones, emociones complejas que aparentemente se mueven de un sentimiento a otro en un periodo corto de tiempo, identificación con los sentimientos de otras personas, llantos y lágrimas a la vez.
• En el cuerpo – el cuerpo refleja las emociones y sentimientos que a menudo se expresan como síntomas corporales tales como estómago tenso, aprehensión, sonrojamiento, dolores de cabeza, nauseas.
• Inhibición – falta de confianza en uno mismo y timidez.
• Fuerte memoria afectiva – Los niños emocionalmente intensos pueden recordar los sentimientos que acompañaron a un incidente y muy habitualmente serán capaces de revivirlos y “re-sentirlos” incluso mucho tiempo después.
• Miedos y ansiedades, sentimientos de culpabilidad, sentimientos de estar fuera de control.
• Preocupación por la muerte, estados depresivos.
• Asociación emocional y apego a los demás, empatía y preocupación por los otros, sensibilidad en las relaciones, apego a los animales, dificultad para ajustarse a nuevos ambientes, soledad, conflictos con el resto en cuanto a la profundidad de las relaciones.
• Auto-evaluación critica y juicios internos, sentimientos de inferioridad e insuficiencia.
Parece que mucha gente no es consciente de que los sentimientos intensos son una parte de la superdotación y generalmente se presta poca atención a la intensidad emocional. Históricamente la expresión de sentimientos intensos ha sido vista como un signo de inestabilidad emocional, más que como una clara evidencia de una rica vida interior. En occidente, tradicionalmente se ha considerado a las emociones y el intelecto como dos partes separadas y contradictorias.
Sin embargo, existe un enlace indisoluble entre las emociones y el intelecto que, combinados, tienen un profundo efecto en la gente superdotada. Es la intensidad emocional la que alimenta la alegría de vivir, la pasión por aprender, el motor de la expresión de un área de talento, la motivación para los logros de los superdotados.


Sentir todo mucho más profundamente que los demás puede ser a la vez doloroso y aterrador. La gente superdotada que es intensa emocionalmente a menudo se siente anormal. “Debo de tener algo malo… quizá esté loco, no parece que nadie sienta las cosas así”. A menudo experimentan intensos conflictos internos con uno mismo, autocrítica, ansiedad y sentimientos de inferioridad. La comunidad médica tiende a ver estos conflictos como síntomas y etiquetan a los superdotados como neuróticos. Sin embargo, estos conflictos son una parte intrínseca al hecho de ser superdotado. Es más, estos conflictos son el motor para su crecimiento y realización personal. 
Es vitalmente importante que a los niños superdotados se les enseñe a interpretar su exaltada sensibilidad hacia las cosas que les ocurren en el mundo como una respuesta normal a las mismas. Si esto no se les aclara a tiempo, pueden llegar a ver sus propias experiencias intensas como una evidencia de que tienen algo malo. Otros niños y niñas pueden ridiculizar a un niño superdotado por reaccionar fuertemente hacia un hecho aparentemente trivial, incrementando entonces los sentimientos de éstos de que son unos raros. Por otro lado, su sensibilidad hacia las injusticias y la hipocresía de la sociedad puede llevar a los niños emocionalmente intensos superdotados a sentir desesperanza y cinismo a edades muy tempranas.
Lo más importante que podemos hacer para ayudar a estos niños es aceptar sus emociones: necesitan sentirse comprendidos y apoyados. Hay que explicarles que sus sentimientos intensos son normales en los niños que son como ellos. Ayudarles a usar su intelecto para desarrollar su auto-conocimiento y su auto-aceptación.
Los padres necesitan practicar una apropiada disciplina ya que esto ayuda a desarrollar un sentimiento de seguridad que lleva al desarrollo de la autodisciplina y un sentimiento de competencia emocional. Esta apropiada disciplina consiste en una aplicación consistente de los valores, reglas y comportamientos que se entienden como importantes para la familia. Explicar los beneficios de las reglas al niño y hacerlas cumplir como una consecuencia de su comportamiento.
Conversar sobre sentimientos abiertamente; los negativos así como los positivos. Puede ser de gran ayuda usar un “termómetro emocional” para iniciar la discusión. Por ejemplo, “en una escala del 1-10, ¿cómo te sientes hoy?”. Tomar el tiempo suficiente para escuchar las ideas de los niños, sus opiniones y sus sentimientos. No emitir juicios: no interrumpir, moralizar, distraer o dar consejo.
Apreciar su sensibilidad, su intensidad y sus pasiones. No intentar minimizar sus emociones porque te hagan sentir incómodo con su dolor. Definitivamente, no ayuda de nada decir “eres demasiado sensible”, o “quítate eso de la cabeza”, o “todo irá bien”.
Hay que reafirmarles cuando tienen miedo y ayudarles a encontrar la manera de expresar sus emociones intensas a través de historias, poemas, arte, música, diarios o actividades físicas. Hace falta darse cuenta de que ellos se llegan a sentir frustrados cuando sus capacidades físicas no se corresponden con su capacidad intelectual y ayudarles a tratar con esto. Recompensar el proceso de esfuerzo y no sólo los resultados. Enfatizar sus fortalezas en vez de quedarse en los defectos.
Darse cuenta de que la sensibilidad no significa debilidad. No son seres débiles. Darles la responsabilidad adecuada para su edad y no sobreprotegerlos demasiado del mundo y de las consecuencias de sus acciones. Recordar que primero son niños y después son superdotados. No hay que esperar de ellos que sean “adultos pequeñitos”. Los juegos, la diversión y el ocio son actividades esenciales para que adquieran un fuerte desarrollo emocional.
Finalmente, se debe buscar el consejo de profesionales preventivos si resulta apropiado; eso es importante tanto para apoyar su sano desarrollo emocional, como para prevenir problemas sociales y emocionales.
Podemos ayudar a nuestros niños emocionalmente intensos superdotados a aceptar su mundo interior de experiencias y que lo vean como un punto fuerte. Esto a menudo significa que tengamos que aceptar y ver nuestras propias experiencias emocionales y sentimientos de manera que seamos un modelo positivo para ellos. Hablar de nuestras emociones y saberlas reconocer puede ser muy difícil de hacer en esta sociedad que valora por encima de todo lo racional y el razonamiento lógico y que entiende las emociones como lo opuesto a lo racional. Sin embargo, si la intensidad emocional es vista por los padres y profesores como un punto fuerte y se presenta como algo positivo, se ayuda a los niños a entender y valorar este don. De esta manera, se les dará a los niños emocionalmente intensos el poder de expresar su propia excepcionalidad en el mundo y a usar sus dones y talentos con confianza en sí mismo y felicidad.
Referencias:
• Piechowski, M.M. (1991) Emotional Development and Emotional Giftedness. In N. Colangelo & G. Davis (Eds.), Handbook of Gifted Education. Needham Heights, MA: Allyn & Bacon
• Piechowski, M.M. (1979) Developmental Potential. In N. Colangelo &T. Zaffran (Eds.), New Voices
in Counseling the Gifted. Dubuque, IA : Kendall/Hunt.
Se puede descargar el original en inglés de la web de Gifted & Creative Services Australia, aquí (es el documento Emotional Intensity in Gifted Children ). 
Y aquí  el enlace a la traducción al español.

Las altas capacidades se cocinan mejor en casa

Nos ha parecido muy interesante este post del blog Aprendizaje Supra Escolar y que se puede encontrar aquí en su versión original. En él se aúnan la experiencias personales de una familia homeschooler con tres hijos de AACC:
“El 2.28% de la población estudiantil en México tienen alta capacidad intelectual y de éstos, sólo el 1.8% esta siendo atendido, dejando un 98.2% sin atender.

La palabra “superdotado” no le cae bien al mundo. ¡Ni siquiera a mi marido le gusta! Soy madre de tres niños con las características que voy a enlistar:

• Aprenden muy rápido y casi sin ayuda

• Tienen excelente memoria
• Tienen alto sentido de moral y justicia
• Muestran gran creatividad
• Son observadores y hacen preguntas constantemente
• Muestran hiperactividad
• Muestran pérdida de atención y se aburren fácilmente
• O son líderes o son introvertidos
• Duermen poco
• Son muy perfeccionistas
• Son hipersensibles
• Frecuentemente están alerta explorando intereses inusuales

Según la Organización Mundial de la Salud, se trata de alta capacidad cuando se tiene un IQ igual o mayor a 130. Ningún niño de altas capacidades es igual a otro, por eso siempre recomiendo a las mamás que las guíe su intuición ya que nadie mejor que nosotras para identificarlos.

En cuanto a la influencia ambiental o genética de las altas capacidades, hay discrepancias. Yo creo que las Altas capacidades y el educar en casa van muy bien de la mano. Si bien la genética influye, no es determinante para poseerlas ya que hasta un 50% lo compone el ambiente y no me imagino un mejor lugar para que un niño potencialice su capacidad intelectual, como uno que aprende sin restricciones. No lo digo como regla general, pero sí creo que los niños educados en casa tienen más posibilidades de desarrollar altas capacidades.

Mi aventura, como la de muchos, comenzó con mi primera hija, ya que mientras crecía, cada día me asombraba más con todos sus avances y adelantos. ¡Era sorprendente! Cosas que para mí eran el día a día con ella, asombraban a la gente y siempre me preguntaban cómo le había enseñado a hacer tal o cual cosa pero la verdad era que ella aprendía por sí sola.





¿Mi hijo un superdotado?

La idea de que mi hija fuera superdotada alguna vez cruzó por mi cabeza, pero nunca la consideré seriamente. Ahora he tratado de persuadir a los padres sobre la importancia de evaluar y atender a estos niños para evitarse problemas futuros, pero parece que nuestros niños jamás llenan los requisitos (y a decir de muchos padres, ni Kim Ung-Yong los llenaría). Lo que sí es cierto es que cuando ya tenemos el resultado respiramos hondo y decimos: “con razón era así”.

Mi hija en la escuela

Mi hija siempre había sido una niña con un hambre enorme de aprenderlo todo. A sus 4 años llegaba a diario con libros de la biblioteca sobre rocas, fósiles, sobre volcanes, el universo, etc., y no paraba de leerlos hasta llegar a la última hoja. Muchas cosas las memorizaba al pie de la letra solo con haberlas leído una vez.

De pronto noté en ella un cambio drástico de la noche a la mañana. Su interés y dedicación decayeron al punto que tenía que obligarla a hacer sus deberes. “La escuela no es para aprender” decía. Bajó no solo su rendimiento escolar, sino que dejó todos sus intereses y aficiones. Empecé a ver claramente como mi hija pasó de ser “ella misma” a ser “lo que tenía que ser”. Dicho en otras palabras aquella ya no era mi hija. Era una niña que se adaptaba y se camuflaba para ser aceptada y comprendida, solía ser líder, ahora era “la menos preferida” dicho de sus propias palabras.

Buscando y leyendo me topaba con que éstos problemas eran clásicos en las altas capacidades y el primer paso para ayudar a estos niños es evaluarlos.

¡Así que por fin la evaluamos y el resultado fue extraordinario! Con un IQ muy alto. Por un lado sentía una gran alegría por el resultado pero por otro había impotencia sobre cómo actuar o cómo ayudarla. Era ridículo forzarla a hacer cosas que ya las sabía desde años atrás. Hubo frustración, enojo, libros tirados al piso y lágrimas (de ella y mías también). Todo aquello era un fastidio. Yo ya estaba cansada de dar explicaciones sobre la necesidad de la adaptación curricular, de mostrar que no se trataba de “presunción” sino de preocupación. Cuando vi las encuestas me alarmé aún más, me dí cuenta de que el 60% de los niños superdotados para 5to. de primaria ya tienen un promedio bastante bajo y que en secundaria tenían hasta un 60 % de posibilidades de un total FRACASO ESCOLAR. ¡No podía creer a lo que esto nos estaba llevando a pasos agigantados!, ¡no podía creer la apatía de mi hija hacia el aprendizaje que tanto amaba! y tampoco podía resignarme.

Me mantuve en contacto con otras mamás de niños con altas capacidades y no exagero al decir que el 99% de nuestros hijos tenían problemas en la escuela. Entre el bullying y la falta de interés de sus maestros, la apatía y el aburrimiento crecían a medida que los niños avanzaban de grado escolar. Era increíble leer día tras día nuevos casos, pero todos sobre lo mismo: “ayúdenme, no sé qué hacer, no me quieren acelerar a mi hijo” “el director nos puso una cita pero dijo que no prometía nada…” etc., etc.

Me parecía increíble tener que resignarme y consolarme leyendo docenas de casos como el mío pensando “no somos los únicos, muchos más también lo están viviendo”.

El problema no quedaba en mi hija mayor, ya que la de en medio, estaba por ingresar al kínder el año entrante y nuestro tercer hijo un año después. Ambos niños con características notorias de altas capacidades. No podía imaginarme volver a pasar lo mismo una y dos veces más.

Llegó nuestra respuesta

Un día en la web, entré a una asociación para superdotados en México y vi que alguien había publicado un video, era un video de Sir Ken Robinson, mi esposo y yo lo vimos juntos y empezamos a discutirlo. De alguna forma terminamos diciendo “por eso es que hay gente que educa en casa”, por unos dos minutos se hizo el silencio y a mi esposo le brillaron los ojos como cuando alguien encuentra un tesoro, entonces supe que era lo que íbamos a hacer.

En un principio me negué, por simple ignorancia, porque se nos vienen a la mente niños aislados, tristes sin escuela y nos imaginamos tratando de ser maestros de nuestros hijos 6 horas diarias, pero entre más leía más me convencía, de pronto estaba tan emocionada que no podía esperar. Mil ideas venían a mi mente, nada se ajustaría tan bien a nuestro tipo de hijos como el educar en casa.

El solo pensar en dejarlos libres para aprender todo lo que quisieran, el no tener que volver a escuchar “ya no le enseñes nada para que no se aburran más”.

En fin, aquí estamos con tres niños a punto de comenzar y estamos felices. Como madre de tres niños con necesidades educativas especiales, quisiera no dejar de recomendar esta excelente opción. Nuestros hijos han sido dotados por Dios con extraordinaria inteligencia, misma que el sistema ahoga y mata con el paso de los años. Son nuestros niños más inteligentes, también los menos atendidos por este sistema (incluso a los niños con retraso se les atiende mucho más y mejor) y por lo tanto los más vulnerables al ser también hipersensibles.

Los niños verdaderamente inteligentes y talentosos, no son los del cuadro de honor, ni los de  puros dieces; están escondidos detrás de un pupitre tratando de no sobresalir, porque se les han cortado las alas.

Espero que valores lo que tienes en casa lo suficiente como para tomar su educación en tus manos, y regresársela a tus hijos, quienes son los dueños de su propio aprendizaje, y no seguir esperando que existan “escuelas para superdotados”. No creo que exista un mejor lugar para los de alta capacidad como el aprender en el hogar y dejarlos volar tan alto como quieran llegar.”


Diana Rubalcava

El 68% de los niños superdotados fracasa o deja los estudios

Nos ha llegado este artículo del que nos gustaría aclarar determinadas cuestiones pese a que no sea de reciente publicación, sobre todo porque siguen teniendo plena vigencia en la actualidad: 


En el artículo se expone la situación, o más bien las consecuencias, de una realidad poco conocida: ser un niño de altas capacidades que fracasa en los estudios. Pero no se ahonda en las causas, quedándose en algo genérico al hablar de la demora en la identificación por parte de los colegios y en la aplicación de adaptaciones curriculares. La realidad es que muchos colegios disuaden a los padres y/o se niegan a pasar los test de capacitación incluso teniendo los padres resultados privados positivos de AACC. Cuando se realiza la adaptación curricular, en muchos casos ésta se limita a poner más deberes sobre lo mismo, sin subir el nivel, y no suele darse el avance de curso. Los motivos para no avanzar de curso que los colegios suelen aducir son problemas de socialización con niños más mayores. Pero precisamente la disincronía entre la edad y la madurez del niño se produce normalmente también en el terreno emocional y social, de forma que no sólo su capacidad académica está preparada para un avance de uno o varios cursos, sino también su madurez social. Es más, un avance de curso supone muchas veces que el alumno de AACC encuentre por fin a sus pares a nivel social  tras un pequeño periodo de adaptación, quedando atrás ese sentimiento de incomprensión o soledad al sentirse diferente a sus compañeros de edad cronológica.
Queda mucho aún para lograr que todos los colegios apliquen la Ley:

Artículo 2 de la LOE. Fines.

1. El sistema educativo español se orientará a la consecución de los siguientes fines:

a) El pleno desarrollo de la personalidad y de las capacidades de los alumnos.


El 68% de los niños superdotados fracasa o deja los estudios.
“Me aburro…” es la frase más repetida por Miguel, de 10 años,
con inquietudes sobre astronomía y zoología,
y un cociente intelectual de 130.EFE

Los desajustes afectivos que padece Miguel son habituales y un ejemplo de lo que ocurre  por permanecer en un curso que le pertenece por edad cronológica por miedo a avanzarlo y que sufra un desajuste emocional. Normalmente los niños de AACC son un todo que avanza por delante de su edad en muchos aspectos. Diagnosticar en cuáles es básico para ofrecerles el horizonte que necesitan para crecer. Es cuando el colegio supone un techo que constriñe el desarrollo del niño cuando surgen esos problemas que comenta la madre de Miguel. La ansiedad cognitiva y los desajustes afectivos son consecuencia directa de no atender las necesidades educativas de estos niños. Cuando los niños de AACC reciben una atención personal e individualizada, por ejemplo, en el caso de los homeschoolers, estos problemas no se presentan. Por eso es de vital importancia que si acuden al colegio reciban en él la suficiente atención individualizada para que el artículo de la LOE vea cumplido su objetivo. Los recortes en materia educativa, las ratios profesor/alumnos excesivas o la presencia de docentes carentes de información específica sobre las necesidades educativas de los niños de AACC hacen imposible tanto el pleno desarrollo de sus capacidades como el cumplimiento de la ley, además de ser las causas de las habituales patologías que sufren a causa de no ver atendidas sus necesidades educativas y no obtener de forma reiterada la comprensión que necesitan.

Algo que suele ocurrir con frecuencia en estos niños es que la forma de  recibir el contenido académico y el nivel excesivamente bajo del mismo, bien por el contenido en sí o bien por el ritmo al que se ofrece, hacen que su mente tienda a la dispersión en clase. Es casi imposible mantener la atención o la persistencia en las tareas cuando estas ya se saben de largo y la inteligencia del niño tiene sed de más nivel o de adquirir conocimientos nuevos a mayor velocidad. Es este mecanismo el que provoca tanto esa parte del TDAH que se llama déficit de atención como la “ansiedad cognitiva”*, siendo el realidad el primero parte de la segunda. Lo grave de este mecanismo es que, si se mantiene en el tiempo (durante los 10 años de escolarización obligatoria, por ejemplo), acaba siendo la tónica en ese individuo, de forma que muchos adultos de altas capacidades acaban siendo personas completamente dispersas y perdidas.

(*Ansiedad cognitiva: conjunto de preocupaciones negativas sobre el rendimiento, incapacidad de concentración y continuas interrupciones de la atención)

El caso de Miguel también es ejemplo de esta idea de entorpecimiento de todo el proceso de diagnóstico y satisfacción de las necesidades educativas especiales por parte de los colegios y los poderes públicos en materia educativa. Por un lado, en su colegio no consideraban, sin duda por falta de la suficiente información sobre AACC, que el niño tuviese que recibir atención específica, considerando como un impedimento para recibirla (falta de persistencia en las tareas) lo que en realidad es una consecuencia de no recibir la atención específica que necesita. Por otro, la Consejería de Educación, haciendo también manifiesta su falta de información sobre AACC, recurre no sólo la decisión de la juez reconociendo su derecho a medidas educativas especiales, sino también alegando que el EOEP (Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica) tiene competencia exclusiva en materia de evaluación y diagnóstico. La falta de voluntad para cumplir el artículo 2 de la LOE es evidente, pues ante un niño que ya ha sido evaluado por varios psicólogos como de alta capacidad intelectual, no cabe la más mínima duda de que se requieren medidas especiales cuando también los diferentes diagnósticos coinciden en que el niño está sufriendo hasta el punto de requerir tratamiento. Y desgraciadamente el ejemplo de Miguel abunda en nuestro país.

Pero en realidad, lo que ocurre es que para satisfacer sus necesidades educativas, hay que atender a la cualidad de éstas y no a la cantidad, pues como muy bien dice la profesora y creadora del programa de formación e innovación científica, Marta Eugenia Rodríguez de la Torre, “Aprenden de manera distinta, hay que provocar que piensen y resuelvan.”. Y es que los niños de AACC no son más, sino diferentes, no es simplemente una cuestión de mayor cantidad de inteligencia, sino que se amplia a una forma de pensamiento diferente, que muchas veces se extiende a otras cuestiones (audición diferente, percepción de la realidad de forma diferente, etc.). Este punto ha sido excelentemente recogido por la psicóloga clínica Jeanne Siaud-Facchin en su pequeño libro “El niño superdotado. Para ayudarle a crecer y a seguir adelante. Ed.Odile Jacob, 2002”Aquí, la psicóloga Mirian Bistocco explica brevemente la duda o confusión que existe al respecto y al final enlaza al post en el se recoge el contenido del libro.

Finalmente, aún estando de acuerdo con la presidenta de AEST en que la edad mental de estos niños está muy por encima de su edad cronológica, no compartimos la visión pesimista que expone a continuación. Los niños de AACC pueden entenderse perfectamente con niños de cualquier edad pese a que no tengan los mismos intereses o normas, siempre que estén siendo atendidas sus necesidades educativas. Precisamente esa atención es la que les procura una comprensión de su entorno, comprensión y atención que atenúa y evita las patologías que la presidenta menciona, procurando un pleno y equilibrado desarrollo de sus potencialidades y personalidad.